miércoles, 17 de abril de 2013

Irreverence, Musical Extravagance from “El Vagabundo del Piano”


When someone is about to listen to an album by a new artist, their first innate impulse is to try to classify the artist. However, attempting to classify the myriad melodies, records and tones of Julian de la Chica’s bold piano-playing would be an intricate task. For although the artist is introduced as a piano player, “Irreverence” is an album that goes far beyond.  From electronic sounds to elaborate pop music, De la Chica’s virtuoso piano playing renders them all.
The outcome is an astonishing masterpiece. Its underpinning comes from the classically trained author, calling himself "El vagabundo del piano". Due to the complex and recurrent changing of rhythm and sound performed by De la Chica, even within the same score, mystifying notes surround the entire album.  The result is overflowing with intensity.
Combinations of classical piano with diverse instruments result in a musical torrent.  Far from the current trend of endlessly exploiting the same melody, De la Chica emerges as a generous songwriter from the beginning to the end.   His work does not hold back, but rather he intertwines melodies and harmonies to achieve masterful results.
This compositional stream allows the audience to immerse themselves into the music and soar through their dreams while listening to The Hours.  Definitely, it is a complex and passionate work. Otherwise, you may choose to enjoy listening to Eredia on a misty rainy afternoon, another of the highlights of this album.  While Amy - The Tribute, features the sweet and delicate voice of Omayra, which turns out to be an orchestrated work of pop music with an immaculate classical piano background played by Julian de la Chica.
On the other hand, The Parousia, is an innovative experience with electronics featuring Atrium, which is truly the beginning of a symbiosis between the academic and electronic music, which will give a lot to talk about. Equally surprising works are the ones composed for operatic voices: “Gratia Plena” and “Io Sono la Musica” featuring Ana Echandi (Mezzo) And the American Tenor, Ryan Roets.
Finally, if there should be anything that we must emphasize regarding de la Chica’s magnificent work, is his eagerness to surprise his audience.   Although one of his greatest assets is the tremendous musical extravagance that he bestows upon us, it makes us hesitate whether he should be called, The Wanderer, a nickname that does not live up to as seen in Irreverence, and if De la Chica would continue composing so generously. Let's hope so. We look forward to seeing you...



jueves, 21 de marzo de 2013

Frases, lemas, citas y elegancia


No sé si el motivo es la influencia de la vida en 140 caracteres, o bien es que el exceso de información nos está llevando a resumir nuestra vida en un lema. La cuestión es que a los seres humanos nos ha dado por poner frasecitas más o menos rimbombantes en estos nuevos muros virtuales que hemos construido. Estas líneas de tiempo que llenan nuestro días en busca de un no sé qué en código html.

Todos las habrán visto y seguramente compartido o repetido. “Amar a los animales es un don que sólo los humanos de buen corazón poseen. No dejes de ser humano”. Y citas tan profundas y enjundiosas como esa. Frases que lo expresan todo y nos pretenden marcar la conducta con valores universales y políticamente correctos. Un oasis en esta “crisis de valores”. ¡Ay, la crisis de valores!.

En otras ocasiones son palabras sueltas, generalmente en inglés, porque así tienen más efecto, son más rotundas. Al fin y al cabo a mi todas me suenan a un mal plagio de la película de Woody Allen: Comer, follar, rezar o algo así. En inglés Eat, fuck, pray. Mucho menos vulgar. Suelen estar escritas en arena de la playa o compuestas por combinaciones de colores y texturas.

Frases, palabras sueltas, pensamientos aislados que nos animan a pulsar “Me gusta”, “Favorito” o “Retweet”. Pequeños purgantes diarios que, estimado lector, ya cansan.

Me confieso un amante de las citas literarias o filosóficas. Las he empleado con profusión siempre que estimaban que venían a cuento. Como apoyo prestado para recalcar una idea. Y, para que nos vamos a engañar, para alardear de ser un hombre muy culto y leído. Nada más lejos de la realidad. De Nietzsche a Sabina, pasando por Baudelaire, al que nunca le leí más de dos poemas. Las flores del mal me parecieron insufribles a partir de la tercera página.

Pero estas nuevas reflexiones de copiar y pegar son otra cosa. Se trata de citas totalizadoras que nos intentar explicar toda la esencia de la vida en un puñado de caracteres. “Si Dios te ha regalado un hijo, recuerda que no eres sólo su padre y amigo si no su ejemplo”. Todo un sobre fondo crespuscular que tanto me recuerda a Atalaya, la revistita que dejaban los Testigos de Jehová en mi casa cuando yo era niño.

A mi me parece que son precisamente estos grupúsculos religiosos los que han iniciado la moda de las frases motivadoras o ejemplarizantes. Si se fijan, más de la mitad mientan a Dios, cuando no son directamente una cita bíblica, como esa amenazante: “Al hombre le parece bueno todo lo que hace, pero el Señor es quien juzga las intenciones”. Mucho cuidado, ¿eh?. Mayormente porque el fondo es una imagen de un ojo de proporciones descomunales que debe ser el que todo lo ve.

Los católicos no nos quedamos atrás, y ahora hemos empezado a postear –publicar, en el lenguaje de los profesionales del género- cualquier extracto de las dos homilías que ha ofrecido a la fecha Francisco I. El hombre promete darnos grandes momentos en los muros del feisbuk.

Esto de las citas, los trozos deslavazados de discursos, las palabras ocurrentes en inglés y demás artillería de moralina 2.0, la verdad es que nos está invadiendo a pasos agigantados.  Sería bueno que la próxima vez que le vayan a dar laik o compartir una de estas frases, se piensen bien lo que pretenden demostrar o hacer ver a los que van a recibir un “Fulanito de Copas ha compartido el enlace de Grupo Cristiano de oración Conkistando el Cielo”. Claro que si el amable lector forma parte de un grupo con esa denominación, seguramente ya no tenga salvación posible. Al menos en esta vida. 

martes, 12 de febrero de 2013

Esa doble moral recién descubierta


Estoy convencido de que se han escrito millones de artículos, columnas, tuits y toda clase de manifestaciones literarias acerca de la denominada doble moral que se impone en los Estados Unidos de América. Es un tema recurrente entre las charlas de sobremesa de los progres. Hasta este momento habían resultado para mi poco fundamentadas estas críticas. Mayormente porque pensaba que esa doble moral forma parte del mundo de lo políticamente correcto, que tiene su origen precisamente al norte de México. Sin embargo, en las últimas horas he optado por definirme como un decidido denunciante de la doble moral estadounidense.

El motivo no es otro que lo que ha sucedido en los premios de la industria musical denominados Grammy. La cadena oficial de los galardones, CBS, decidió pasar una circular a los invitados del género femenino, prohibiendo expresamente el uso de vestuario excesivamente provocativo, procaz que dirían en los círculos más ortodoxos del catolicismo.

La cadena de televisión, para evitar algunos semidesnudos, que deben herir mucho la sensibilidad de quienes no pueden lucirlos, decidió cercenar la libertad de diseñadores y usuarias. Una medida que pocos en su sano juicio aplaudieron y cuyo efecto fue devolvernos las imágenes estupendas de Jennifer López, Rihanna y demás divas que habían lucido un tanto descocadas en ediciones anteriores.

De este modo la CBS logró que las grandes estrellas intentaran ajustarse al guión establecido en su paso por la red carpet –o carpeta roja, que dicen los traductores simultáneos-. Aunque en el caso de algunas que intentaron jugar de antisistema, lo que se consiguió fue algún que otro esperpento. Como la suerte de disfraz de Morticia Adams, versión primavera stripper, de Katy Perry. Otras como Adele, la musa de los perdedores, aunque no eran elegibles –por su embarazo, quiero decir, ¡eh¡- pareciera que se quisieron solidarizar con sus compañeras de profesión y así tomó la decisión de embutirse en una armadura con un bordado de flores. Aunque, pensándolo bien, creo que era una cota de malla lo que había debajo de la tela.

Independientemente de los fatales efectos de la medida adoptada -y aquí es dónde apreciamos la doble moral-, por lo que aún parece no haberse escandalizado el público norteamericano es por las espantosas vestimentas que lucen gran parte de los artistas masculinos que se exhiben a diario por las televisiones. No hablo sólo de su paso por la carpeta roja, momento más propicio para llevar al extremo su ordinariez en el vestir, sino de forma general en cada aparición pública.

Dígame el amable lector por qué un tipo que se hace llamar The DreamNightmare, en mi particular opinión-, puede ir vestido como si fuese a intercambiar sustancias estupefacientes (ver ilustración) sin levantar sospechas de herir sensibilidades, mientras que a la pobre Lady Gaga no se le permite mostrar una parte de su trasero. Explíqueme, por qué Rihanna no tiene permiso para dejarnos apreciar su irregular silueta, y un tal Frank Ocean puede usar una chaqueta amarilla piolín y una cinta deportiva mientras canta en plena gala.

¿Cuáles son los baremos que utiliza una cadena de televisión para prohibir un atuendo y ensalzar implícitamente otro a todas luces más dañino para la sensibilidad del espectador?. ¿Acaso las piernas interminables de alguna cantante son menos legítimas que las siete vueltas de cadena que rodean el cuello de esos personajes que usan gorra y gafas de sol en plena noche y bajo techo?.

Lo peor de todo no es que este comportamiento de la CBS esté o no siendo objeto de reprobación por parte de autoridades y público en general. Lo más execrable es que nos parece lo más normal del mundo que esto suceda sin que salten las alarmas urbi et orbe.

Si eso no es doble moral, estimado lector, que venga Dios y lo vea.